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"Cada
vez que un hombre es encadenado, nosotros estamos encadenados a él"
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"La mejor manera de evitar que un prisionero escape, es asegurarse de que nunca sepa que está en prisión" - Dostoievski
Los curiosos
acontecimientos que constituyen el tema de esta crónica se
produjeron en el año 194... en Orán. Para la generalidad resultaron
enteramente fuera de lugar y un poco aparte de lo cotidiano. A
primera vista Orán es, en efecto, una ciudad como cualquiera otra,
una prefectura francesa en la costa argelina y nada más.
Así empezaba la novela la Peste
de Albert Camus, escritor francés nacido en la Argelia colonial, uno
de los máximos exponentes de la intelectualidad francesa del siglo
XX, un referente en el existencialismo, premio Nobel de literatura el
año 1957, periodista crítico con el sistema político del gaullismo
y el comunismo, rival intelectual de Sartre y acérrimo defensor del
individuo y las ideas libertarias.
El
año 2013 fue el centenario del nacimiento de Camus, un centenario
que ha pasado con más pena que gloria, casi de puntillas. Albert
Camus es el escritor francés que más vende en el extranjero,
reconocido como uno de los máximos exponentes del siglo XX. Puede
parecer que desde fuera, Camus sea una figura de gran importancia
valorada por gran parte de la crítica literaria y exponente de las
ideas del absurdismo, pero un siglo después de su nacimiento, Camus
resulta ser una figura incómoda para Francia y Argelia. Aún siendo
de los escritores más leídos de lengua francesa, Camus no ha sido
traducido al árabe y la Biblioteca Nacional francesa minusvaloró la
idea de reeditar su obra. Ese mismo año, se celebraron pocos actos o
homenajes culturales al escritor, quien en su país natal, Argelia,
no hay ninguna sola calle ni plaza que lleve su nombre y el edificio
donde nació en Dréan (conocido en tiempos de la colonización como
Mondovi, al este de Argelia) no hay ninguna placa. ¿Cómo puede ser
que esta figura, controvertida ciertamente pero estimada por muchos
sectores, hoy prácticamente quede apartada de la escena cultural
francesa y argelina? Lo que sí que es cierto, es que Camus fue un
hombre rebelde para su tiempo y quizá para el nuestro también. Un
escritor con sus contradicciones, con sus inciertos y sus errores y
quizá sus errores pesen hoy sobre los países donde vivió.
Camus
fue un intelectual en todos los sentidos, periodista que apoyó
siempre la causa republicana en tiempos de la guerra civil española
y denuncio las atrocidades en los campos de concentración alemanes,
franceses y de la Europa del este. Nunca perdonó a Sartre ni a los
sectores de la izquierda francesa su vinculación con el comunismo
soviético como tampoco perdonó a las democracias occidentales de no
auxiliar a la II República española. Fue condecorado por el
gobierno republicano en el exilio con la máxima distinción y fue
una de las voces más críticas con el gaullismo. Camus era una
persona de ideas anarquistas y quizá fue su intransigencia respecto
al autoritarismo lo que le pasó factura. Un su libro, el hombre
rebelde, defiende la visión del hombre libre sujeto a ninguna
idea, recogiendo el existencialismo ateo, defiende al individuo sin
las ataduras morales políticas y religiosas. Camus fue contrario a
las ideas marxistas, cristianas y fascistas en una época donde en
Francia, el marxismo formaba parte de la intelectualidad francesa
como Jean-Paul Satre y André Bretón. Albert Camus era un hombre de
letras que fue a contracorriente y tuvo que pagarlo con el olvido del
2013. Cuando a Camus, en plena guerra de independencia de Argelia le
preguntaron sobre su posición en el conflicto, él respondió
tajante: "si tengo que elegir entre mi madre o la justicia,
elijo a mi madre". Es decir, prefirió elegir a Francia antes
que a Argelia y es por eso que los argelinos y las universidades
argelinas actualmente no recuerden a Camus como tampoco los
franceses. La izquierda francesa por ser contrario al comunismo y la
derecha por criticar el papel de Francia en Indochina y con la
República española. Precisamente fue su rebeldia, su falta de pelos
en la lengua y de no querer vincularse con Argelia ni con Francia, lo
que pesa sobre su memoria.
La
tristeza que rodea su muerte y su vida es lo que hacen de su vida y
obra literatura. Camus vivió tal como vivieron los protagonistas de
sus novelas, individuos taciturnos, hastiados de una vida y una
manera de vivir absurda cómo lo era para él el mundo, la política
y las personas. Camus fue un escritor trascendental más allá de la
vanguardia intelectual de su tiempo llevando el existencialismo a
extremos rozando con el nihilismo. Para muchos, Camus era la voz de
los oprimidos, la voz de la República española en el exilio y para
otros, Camus fue un traidor y un pied-noir. La vida de Camus
es una de aquellas personas que le tocó decidir en un momento
difícil y esto lo pagaría más tarde. Solo los críticos y el
tiempo pueden juzgar su obra, su obra triste como él mismo, llena de
contradicciones pero con un hilo de esperanza que surge de ella.
Sarkozy pidió a la familia de Camus que su cuerpo sepultado en
Lourmarin (sur de Francia) descansará en el Panteón de París
juntamente con otros escritores de la talla como Rousseau, Victor
Hugo, Émile Zola, Alexandre Dumas y André Malraux, pero su familia
rechazó la idea.
La
vida de Camus no fue heroica ni tampoco pretendió serlo. Condenado
por su visión pesimista de entender y ver el mundo, apasionado y de
una prosa fuerte y profunda como la tristeza que pesaba sobre ella
misma. Las ideas existencialistas que habían tomado forma en el
transcurso del siglo XIX, tuvieron su defensor en la figura de Camus,
quien consiguió cristalizar todo dolor y la angustia del siglo XX en
su literatura. Camus consiguió vivir tal cómo él quiso y eso es un
gesto admirable. Fue un incomformista, un luchador de aquello que él
creía justo y que no dudó en usar las letras como arma de combate.
El heroe anti-romántico de la Francia de su siglo, opuesto al
marxismo, crítico con el papel
político de Malraux en el gobierno. Un velo de pesimismo rodea su
muerte pero también un velo de esperanza recoge su obra, presente
hoy misma por muchos, la prosa de Camus como un rayo rompiendo los
moldes de lo tradicional y lo establecido.
"Cada vez que un hombre es encadenado, nosotros estamos encadenados a él. La libertad debe de ser para todos o para nadie". - Albert Camus

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