sábado, 13 de febrero de 2016

Pigmalión

Leon Gérôme, Pigmalión et Galatea

Cincelé palabras en los surcos de los versos,
y te imaginé, como me imagino que son mis sueños,
como las auroras que duermen en mis bosques,
como la noche fría, como una musa inquieta.

Y decidí entonces correr la suerte de recuperar
algunos pedazos míos, en remendar y unir rotos,
en escribir y escribirte, sentir que sigo siendo tuyo,
saber que no estoy solo aunque escriba para mí mismo.

Oh palabras, brillantes espejos del alma humana,
me enamoré del encanto secreto que guarda el lenguaje
y a cada golpe, a cada trazada, mi mano se abría como un arco
que tensa el verbo y el acero que golpea la viva roca.

Entonces construí sobre las piedras de cada estrofa
la triste esfinge, el espectro que recorre mi mente en solitario.
Y vi la pesada sombra, inmensa y alta sobre mí
como una quimera dormida,
como un deseo que despierta.

- Pau Baraldés

domingo, 7 de febrero de 2016

Mis libros


Mis libros (que no saben que yo existo)
son tan parte de mí como este rostro
de sienes grises y de grises ojos
que vanamente busco en los cristales
y que recorro con la mano cóncava.
No sin alguna lógica amargura
pienso que las palabras esenciales
que me expresan están en esas hojas
que no saben quién soy, no en las que he escrito.
Mejor así. Las voces de los muertos
me dirán para siempre.

- Jorge Luis Borges, La rosa profunda, 1975